
En el centro podemos encontrar la famosa Fontana della Barcaccia, del Barroco temprano, esculpida por Pietro Bernini y su hijo, el célebre Gian Lorenzo Bernini. Al sur de la fuente, se encuentra la columna de la Inmaculada Concepción, dogma católico con especial difusión entre los católicos españoles.
La monumental escalinata de 135 peldaños fue inaugurada por el Papa Benedicto XIII con ocasión del Jubileo de 1725; la construcción de la misma se lleva a cabo gracias a aportaciones de la Casa de los Borbones franceses de 1721-1725 para conectar la embajada española (borbónica), de ahí el nombre de la plaza, con la iglesia de Trinità dei Monti.
Su diseño corre a cargo de Alessandro Specchi y Francesco De Sanctis, después de muchas discusiones sobre como salvar el desnivel del lado del Pincio, debía ser urbanizado para conectarlo a la iglesia. Finalmente se eligió la gran escalinata decorada con numerosas terrazas-jardín, que son adornadas en primavera y verano con diversas variedades florales.
La iglesia fue construida entre 1502 y 1519 en estilo Gótico; la parte más antigua, cubierta de bóvedas de crucería ojivales, está delimitada por una verja de bronce. A la nave gótica se añadió, a mediados del siglo XVI, un nuevo edificio con una fachada adornada de dos campanarios simétricos, obra de Giacomo della Porta y Domenico Fontana. La iglesia fue consagrada en 1585 por Sixto V.
En una de las primeras capillas Daniele da Volterra pintó en 1541 un célebre ciclo de frescos, entre los que se encuentra la bellísima Deposición, unánimemente considerada una de las obras maestras del Manierismo. En el convento cabe destacar la Galleria prospettica, con frescos de Andrea Pozzo.
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